Castro, un pueblo de historia, cultura y tradiciones, es un encantador pueblo situado en lo alto de una colina, a unos 100 metros del mar, con vistas a una hermosa parte de la costa que abarca Otranto y Santa Maria di Leuca. Antiguamente fue un próspero centro comercial, gracias a su amplia bahía, y un importante punto de referencia cultural en Salento. Entre las atracciones del lugar, destacan la antigua catedral románica del siglo XII, con su puro altar barroco en estilo leccese, y la cripta bizantina, que conserva valiosos frescos. Desde el pequeño puerto se puede admirar el pueblo medieval con sus imponentes torres que emergen de las antiguas murallas que rodeaban el centro histórico. A lo largo de la costa se abren fascinantes cuevas de gran importancia científica, como Romanelli y Zinzulusa, donde se pueden encontrar fauna rara, audaces estalactitas y poderosas estalagmitas. Siguiendo la costa hasta el puerto, descubrirás... emociones azules en una belleza incontaminada. De lo que Castro se enorgullece es de su mar. Este amado y temido mar, con sus aguas tranquilas y transparentes, invita a detenerse y disfrutar de su imagen. Bajo los rayos del sol o el brillo de las linternas, el mar entona su eterna canción, llena de relatos de partidas y regresos, sirenas, monstruos y encuentros.