Domus Antiqua se encuentra en las laderas del Monte Subasio, a lo largo de la legendaria Ruta de los Olivos que une Spello y Asís. Rodeada de 5.000 metros de parque en terrazas, la casa es el resultado de dos mil años de historia: desde un antiguo templo agrícola etrusco-romano a una construcción longobarda, luego un pequeño convento medieval y finalmente una casa de campo, hasta la restauración realizada en los años setenta que le devolvió su encanto original. Al pasear por el jardín, aún se pueden admirar las antiguas piletas utilizadas para abluciones, un recuerdo vivo de un pasado sagrado y rural.
Las tres habitaciones independientes, todas con vistas a la pasarela superior del jardín, están decoradas con gusto y equipadas con todas las comodidades: aire acondicionado, Wi-Fi, televisión, minibar y baño privado con ducha y secador de pelo. Desde la primavera hasta el otoño, el área de relajación al aire libre, con jacuzzi y tumbonas, ofrece a los huéspedes momentos de puro bienestar y tranquilidad, inmersos en la naturaleza y el silencio de las colinas umbrias.
Domus Antiqua es el lugar perfecto para aquellos que buscan una estancia entre relax, naturaleza y experiencias auténticas. A disposición, con reserva previa, hay numerosas actividades: paseos a caballo, tours en bicicleta o en Vespa, visitas guiadas a Asís y Spello, incluso en ape calessino, catas en bodegas y molinos locales, recorridos de vino y clases magistrales de cocina con un chef estrellado. Los amantes de la aventura pueden probar excursiones en quad o un vuelo en parapente sobre Asís.
Situada a lo largo del Camino de San Francisco, la estructura permite el acceso directo a los senderos que conectan Spello y Asís, uno de los tramos más panorámicos del recorrido. Después de un día explorando pueblos y naturaleza, el regreso a Domus se convierte en un momento de placer, con música suave y un aperitivo al atardecer.
La tradición de la hospitalidad aquí es una historia familiar. Todo comenzó con el abuelo Amleto, un pionero en el mundo hotelero en los años cincuenta, luego continuada con pasión por papá Curzio y hoy renovada por Cassandra, quien junto a su familia eligió Umbría para seguir con esta vocación. Un lugar que acoge con calidez y deja un recuerdo imborrable en quienes se alojan, entre comodidad, elegancia y la magia atemporal del Monte Subasio.