Yo, Bianca Maria, te recibiré junto a Rosario y mi familia. A partir de 2016, hemos decidido abrir las puertas de nuestra casa, que se encuentra a pocos pasos del mar cristalino de Porto Cesareo, en Salento, para alojar a aquellos que deseen pasar un período de relajación en un ambiente acogedor, familiar y cálido.
Para nosotros, recibir significa sorprender a nuestros huéspedes en todo momento, con una sonrisa y nuestra disponibilidad, con platos deliciosos y aromas tentadores, con una limpieza impecable y un ambiente familiar. Esto siempre nos hace felices y nuestra alegría es contagiosa.
En nuestra casa encontrarás la dosis adecuada de privacidad, pero también nuestra presencia discreta y amigable. Siempre estamos listos para acompañarte y aconsejarte sobre los lugares para visitar. Y si el buen día se ve desde la mañana, en nuestro lugar los días siempre serán de ensueño: desayunos abundantes y nutritivos, con dulces y salados deliciosos pero también opciones saludables y frescas; tartas caseras hechas por mamá Bianca Maria; frutas frescas recolectadas con la ayuda de nuestros abuelos; el servicio sonriente y competente de Rosario y papá Salvatore.