El corazón palpitante del hogar late al ritmo cálido de la mesa servida, entre el sonido de los cubiertos, el aroma del café y los dulces pasteles recién horneados. El desayuno está compuesto principalmente por productos típicos del Valle de Aosta: mantequilla de montaña derretida, miel y mermeladas, jugo de manzana, pan de centeno, embutidos y quesos que representan una carga energética saludable para empezar bien el día.
El desayuno se sirve en la sala que una vez fue una escuela primaria del pueblo. Las bóvedas de ladrillo, perfectamente conservadas, han creado un espacio único con pocos elementos decorativos. Por la mañana, podrán bajar a la sala donde un abundante desayuno típico del Valle de Aosta les dará la bienvenida y, durante los meses de invierno, estarán envueltos en el calor y cautivados por la magia y el aroma de la madera que crepita.
Durante los meses más cálidos, serán despertados por el dulce canto de los pajaritos, el alegre gorjeo de los gorriones y los sonidos de la naturaleza. Les serviremos el desayuno bajo el cenador, rodeados del verde brillante del césped, de las rosas y del aroma de las hierbas aromáticas. La cocina tratará de satisfacer incluso los paladares más exigentes, haciéndoles probar auténticos dulces preparados en casa siguiendo antiguas recetas familiares. Bajo petición, durante el día, podremos organizar degustaciones, meriendas y aperitivos.